¿Quién es Nelson Mandela? Durante un cuarto de siglo, el prisionero político más famoso del mundo, Premio Nobel de la Paz, primer presidente negro en la historia de Sudáfrica.

Mandela es portador de un mensaje que parece trascender fronteras. Para muchos, es ante todo un símbolo de la capacidad del ser humano de ver más allá de su propio sufrimiento. Un hombre que después de 27 años de prisión, eligió tender una mano a la minoría blanca que lo había encarcelado y supo conducir a su país a una transición histórica.

Mas allá de las palabras, ¿cuáles son las acciones que mejor definen a Nelson Mandela? Alejandra Martins de BBC Mundo investigó su historia. Lo invitamos a una recorrida en imágenes y testimonios, comenzando por tres momentos clave en la vida de este hombre que, tras el sacrificio de muchos, supo asestar el golpe mortal al brutal sistema en que le tocó vivir.

Dispuesto a morirCampaña por la liberación de Nelson Mandela

“Siempre he atesorado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que las personas puedan vivir juntas en armonía y con igualdad de oportunidades.

Es un ideal para el que he vivido. Es un ideal por el que espero vivir, y si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”.

Con estas palabras, Nelson Mandela terminó su alegato ante la justicia en 1961. Había sido arrestado junto a otros líderes del movimiento de resistencia contra el apartheid y, acusado de alta traición, enfrentaba la pena de muerte.

El juicio fue seguido con atención a nivel internacional. Naciones Unidas había impuesto sanciones contra Sudáfrica y la lucha de resistencia crecía. Mandela desafió abiertamente a la corte. Según el entonces abogado de Mandela, Gerald Joffe, el coraje y la confianza del lider sudafricano eran inmensos.

“Nosotros le dijimos, estás desafiando directamente al tribunal a condenarte a muerte. Le urgimos que cambiara el texto de su alegato. El se negó a hacerlo. Así que al final de su alegato a la corte, de cinco horas, llegó al último párrafo, que terminó con las palabras ‘es un ideal por el que estoy dispuesto a morir’. Cuando acabó de pronunciarlas se quitó los lentes y mirando al juez a los ojos, repitió esa frase. Luego se sentó calmadamente y hubo un silencio intenso en la sala. Durante un minuto, no se escuchó un único sonido en aquella corte. Fue entonces cuando algunas mujeres en los palcos reservados al público se echaron a llorar”.

Al cabo del juicio, Mandela fue condenado a prisión de por vida y enviado a la cárcel de alta seguridad de Robben Island, una pequeña isla rocosa castigada por el viento, a unos 15 kms del extremo sur del continente africano. Permaneció en prisión los siguientes 27 años.

Nelson Mandela visitando la prisión de Robben Island El precio de la libertad

“Mi padre les envía el siguiente mensaje: ‘Yo no puedo y no quiero llegar a ningún compromiso con el gobierno, mientras ni yo ni ustedes, el pueblo, vivamos en libertad. La libertad de ustedes y la mia no pueden separarse'”

En febrero de 1985, Zinzi Mandela desafió abiertamente la ley leyendo una carta enviada por su padre desde la cárcel, ante una eufórica multitud en un estadio de Soweto. El gobierno había ofrecido liberar a Mandela bajo ciertas condiciones, pero este se negó. Para entonces, Mandela llevaba 22 años en prisión y su fama crecía. Cada vez más se transformaba en una espina incómoda para el gobierno sudafricano.

El entonces presidente Pik W. Botha había iniciado conversaciones secretas con Mandela, en las que ofreció liberarlo a cambio de que renunciara públicamente al uso de la violencia. En la carta leida por su hija Zinzi, Mandela dejó en claro que no aceptaría el privilegio de la libertad mientras no se debatieran mayores derechos para la población negra en general.

Rechazar la oferta de Botha le costó a Mandela otros cinco largos años de cárcel, durante los cuales la presión para el gobierno sudafricano siguió en aumento. Decenas de miles de personas se dieron cita en el estadio de Wembley en Londres en 1988, para celebrar el cumpleaños número 70 del líder sudafricano, en un concierto que fue transmitido en vivo por radio y televisión a millones de personas en todo el mundo.

“Te saludamos Nelson Mandela. Y queremos verte a ti y a los otros prisioneros políticos en libertad”, dijo el cantante Harry Belafonte a la multitud en Wembley.

El 2 de febrero de 1990, el ahora presidente F. W. De Klerk anunció la liberación incondicional de Mandela.

ReconciliaciónNelson Mandela junto al ex presidente F. W. de Klerk durante la campaña para las primeras elecciones multiraciales en 1994

“Cuando salió de la cárcel y nos habló de reconciliación nosotros pensamos: Esto es una locura. No podemos reconciliarnos con criminales, que asesinaron a nuestros hijos, que mataron a prisioneros en las cárceles.

Entonces Mandela convocó a una reunión en la que nos dijo claramente: ‘Nuestro pueblo ha muerto innecesariamente. No queremos un baño de sangre. Porque la única sangre que correrá será la del hombre negro’. Fue entonces que entendimos que quería decir con reconciliación”

Albertina Sisulu, activista del Congreso Nacional Africano, no fue la única sorprendida por la visión de Mandela. Según el historiador Anthony Sampson, biógrafo de Mandela, “los blancos estaban aterrorizados de que una vez que saliera de la cárcel, Mandela llamara a la mayoría negra a marchar a Pretoria y a desmantelar por la fuerza el gobierno blanco. Pero a medida que comenzaron a tener contactos con él, se dieron cuenta de que era un ser humano increíble, abierto al diálogo, que básicamente les tendía una mano”.

Mandela siempre había dejado en claro que el enemigo era la supremacía blanca, no los blancos. En un gesto que volvió a sorprender a los sudafricanos, Mandela decidió organizar un encuentro y físicamente tender una mano a Betsie Verwoerd, la viuda de Hendrik Verwoerd, el arquitecto del apartheid.

El propio expresidente Pik W. Botha, uno de los responsables del largo encarcelamiento de Mandela, se dio cuenta de que este representaba la única esperanza de una transición pacífica.

Según recuerda Botha: “Mi primer encuentro con Mandela en libertad fue impresionante y nunca olvidaré sus palabras. En ellas no había amargura o sed de venganza, ni una sombra de odio. En ningún momento, durante su alocución, intentó explotar o mencionar el hecho de que había estado 27 años en la cárcel”.

Fuente: http://www.bbc.co.uk/spanish/specials/1610_mandela/
Cómic de Nelson Mandela:

http://issuu.com/carcuveo001/docs/comic_mandela?e=0/32992939

Discurso de Nelson Mandela al recibir el premio Príncipe de Asturias:
Fragmento de la película Invictus:
Nelson Mandela 2
Anuncios